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Crean un proyecto para concienciar sobre la anemia falciforme

  • 18 jun 2017
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 29 abr 2024


Los menores diagnosticados con la enfermedad son atendidos en el Hospital Pediátrico, en Centro Médico. (Archivo / GFR Media

La anemia falciforme es una seria condición que resulta extraña, incluso, a algunos miembros de la clase médica y profesionales de la salud.

Dariana Corchado Torres, de 26 años, conoce de cerca los riesgos que ese desconocimiento conlleva pues fue diagnosticada con la enfermedad desde que nació, y ha tenido que recibir tratamiento ininterrumpido desde entonces.

Motivada por su interés en crear conciencia sobre la enfermedad, la joven, residente en Moca, fundó la asociación Anemia Falciforme Puerto Rico (“Sickle Cell Disease”), que espera que sirva de vehículo para orientar sobre los síntomas y tratamientos que requieren los pacientes, y brindar apoyo a quienes la padecen y sus allegados.

“La meta es hacer charlas informativas e ir también a diferentes hospitales a dar talleres, especialmente a los estudiantes de medicina y de enfermería para que puedan aprender de la condición y cómo tratar a un paciente cuando llega a un hospital”, manifestó Corchado Torres a El Nuevo Día.

La anemia falciforme es una enfermedad hereditaria que causa un tipo anormal de hemoglobina, que puede provocar dolor agudo y severo, y daño a los órganos. Mañana se conmemora el Día Mundial de la Anemia Falciforme.

En el caso de Corchado Torres, las crisis relacionadas con su condición se manifiestan principalmente en el área del cerebro, y a lo largo de su vida, las complicaciones asociadas la han hecho infartar siete veces.

Relató que ha habido ocasiones en que ha acudido de emergencia a buscar ayuda médica, y le han negado el tratamiento adecuado porque el personal de turno no sabe cómo manejar la condición.

“Cuando les explico la forma de tratarme, me dicen que no me lo pueden administrar (el medicamento) porque es peligroso. Tengo que llevar siempre información e instrucciones de mi médico principal para que les explique cómo tratar conmigo”, comentó.

Destacó que los servicios médicos empeoran luego que el paciente llega a los 21 años, pues según dijo, en el Hospital Pediátrico, en el Centro Médico, en Río Piedras, se brinda atención médica adecuada, pero no existen programas de salud apropiados para la población adulta.

No obstante, recalcó que su situación no ha impedido que cumpla sus metas personales y académicas. “A pesar de que se enfrentan muchos retos médicos, se puede tener una vida normal si uno se lo propone y busca ayuda médica y los recursos necesarios a tiempo”, enfatizó.


 
 
 

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